Ingerir demasiado alcohol es porque las personas sufrieron traumas infantiles

Existen una gran cantidad de causas que hacen que las personas abusen de estas sustancias.

El trauma crónico infantil se define como un evento recurrente que despojó de todo sentido de seguridad y refugio, físico y emocional a un niño cuando necesitaba cuidado para garantizarle un ambiente con dicha característica. Cuando una persona crece sin un sentido de estabilidad y confianza, el impacto de ello puede resultar en una serie de disfunciones o trastornos que se invocan en la adolescencia y vida adulta.

Las conductas autodestructivas y de autosabotaje son recurrentes en este trastorno, conocido como trastorno de estrés postraumático o trauma complejo. Este tipo de interacciones dan forma al estilo de vida, la conducta, los pensamientos, las emociones e incluso los vínculos afectivos.

Estudios aseguran que un abuso en relación con vínculos representativos como las figuras de cuidado paternal puede alterar no solo el autoconcepto sino también la definición misma de conductas de autocuidado y salud. Es por eso que no ha de sorprender que las personas que sufrieron abuso en la infancia puedan tener conductas autodestructivas, como el alcoholismo u otra sustancia.

En la actualidad hay alrededor de 11 millones de niños viviendo con algún padre con un trastorno de abuso de sustancias o alcoholismo. Sin embargo, no en todos los casos se vuelve evidente este tipo de conductas. En algunos casos se justifica a través de la cultura y algunas costumbres familiares. De acuerdo a especialistas en salud mental, es un trastorno complejo de comprender. Pues, ¿hasta dónde se puede cuestionar una conducta que se ha considerado normal?

La epigenética señala que los ‘genes de trauma’ se pueden llegar a transmitir hasta siete generaciones abajo de donde inició el evento traumático y la alteración de la genética. Si un evento traumático tuvo un impacto en la infancia, es probable que no solo afecte al individuo mediante conductas autodestructivas, sino a futuras generaciones.

Estas son algunas conductas y síntomas de este trastorno:

Hipervigilancia con la familia, el trabajo y las relaciones

Sentir dolor y la vergüenza son los suficientemente fuertes como para usar mecanismos de protección para evitar experimentarlas.

Necesidad de control

Si se creció en un ambiente sin límites, estabilidad y seguridad, las personas con trauma suelen tener conductas de extremo control con todo lo que pasa a su alrededor.

Dificultad para regular sus emociones

Específicamente con las negativas como la tristeza, enojo, vergüenza o frustración. Además, se pueden tener dificultades para expresar sentimientos positivos.

Baja autoestima o un concepto distorsionado de sí mismo

Las personas no se logran ver cómo realmente son o los ven los demás. Es por eso que suelen ser tiranos, críticos o negativos consigo mismo.

Conflictos físicos y mentales

Estos se relacionan con las conductas autodestructivas, poco autocuidado, aislamiento, conductas de riesgo, estrés excesivo, depresión, ansiedad y otros.

En la actualidad, hay más información que permite comprender las causas y desarrollo del trauma. Hay métodos que hacen posible regular las consecuencias de un trauma, complejo o trastorno de estrés postraumático a través de distintas terapias. Entre ellos está el tratamiento neurosecuencial de trauma, EMDR, entre otros.

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